diumenge, 1 / novembre / 2009

Polvo seré, mas polvo enamorado

Alma, a quien todo un Dios prisión ha sido,
Venas, que humor a tanto fuego han dado,
Medulas, que han gloriosamente ardido,

Su cuerpo dejará, no su cuidado;
Serán ceniza, mas tendrá sentido;
Polvo serán, mas polvo enamorado. (Francisco de Quevedo)

Vengo de Torrent. He comido en familia. Después, como otros años, nos hemos acercado al cementerio. Hemos rezado delante de los nichos de mis abuelos y de algún que otro amigo de la familia. Como en otras ocasiones me he apartado de ellos unos momentos para acercarme al lugar donde reposan los restos de Paco Medina, amigo de la infancia y del alma; después de tantos años juntos primero nos separaron las ciencias y las letras, luego la Universidad (él, Informática; yo, Derecho) y al final, su muerte un gélido día de enero de 1986. Las comunicaciones de Torrent con la Politécnica eran pésimas; todos los días marchaba con una “vespino” como la mía hasta el día en que una camioneta se lo llevó por delante. Me he acercado ante las tumbas de D. José María y de Dña. Rosario, mis grandes maestros de 2º a 6º de E.G.B. en aquel entonces Colegio Nacional (ahora, Público) del Molino. Ellos me hicieron apasionarme por la lectura, por el estudio, por el trabajo bien hecho. Siempre lo hago para rezar por ellos, por todos, y con ellos, y con todos, pero también para darles las gracias y dar gracias a Dios porque mucho de lo que soy se lo debo a todos ellos.
Todos ellos, ciudadanos de un mundo, que, aunque no me guste reconocerlo, también tarde o temprano será el mío. Allí, antes o después, irán a parar también mis huesos: a aquel lugar sagrado junto al pueblo de los míos. ¡Cómo me ata mi tierra!
De camino a Burjassot me han venido a la mente esos versos de Quevedo que hace ya muchos años me hicieron aprender de memoria: sólo recordaba los últimos seis versos de aquel soneto y reconozco que con alguna palabra me he equivocado. Ahora lo he podido comprobar.
También un día seré polvo,… mas polvo enamorado.
Exspecto resurrectionem mortuorum et vitam venturi saeculi. Amen.

dissabte, 17 / octubre / 2009

Gràcies

Demà serà un dia de bastant tràfec. No volia, però, anar-me’n a dormir sense llegir un poc què diuen els diaris sobre la manifestació en contra de l’avortament, i de la reforma de la llei que el govern pretén fer, que ha tingut lloc hui a Madrid. Sóc retrògrad, ultraconservador, pepero, hipòcrita... i no ho sabia. No vaig a entrar en discussió ara: com sempre, m’ho promet per més endavant i, a la fi, per desgràcia ad kalendas graecas. Ho intentaré.
Escric hui senzillament perquè m’ha vingut a la memòria el que ma mare fa molts anys em va contar: va haver de passar pels rajos X i als pocs dies va descobrir que estava embarassada de setmanes. L’any 1967. Segons li van explicar, hi havia un percentatge que el xiquet (o la xiqueta: no es podia saber) pogués eixir amb alguna malformació. Mos pares van patir mesos fins que em varen tindre a les mans. Sóc conscient que tinc més d’una tara. ¡Què li anem a fer! Cert que la possibilitat d’avortar no se’ls va passar pel cap per convicció. Sí, a més no tenien diners per anar a l’estranger; fer-ho ací, a més de difícil, era molt perillós i era un delicte. Per això, no jutjaré mai qui ho haja fet o pense que deu avortar. És una qüestió molt complexa. I la hipocresia de molta «gente bien» em causa «oix» (al meu poble vol dir «ganes de vomitar»). Hui només puc dir-los una cosa: gràcies.
Em remet a l’entrada titulada «Crítica de la raó avortista» i al treball de José Ignacio González Faus. Senzillament, adjunte tres paràgrafs. Seguisc convidant a llegir-lo. I és que continue sense entendre moltes coses.

El dret de néixer és el primer dret humà. I el seu no reconeixement significa el triomf del fort sobre el més dèbil, l'obra d'aquest «individualisme rapaç» que caracteritza la nostra civilització. Una civilització que no admira més vida que la pròpia, que falsifica la llibertat i que viola els drets dels qui no tenen força per a defensar‑los.
En conclusió: a l'hora de discutir sobre l'avortament, no té sentit argumentar partint de la discussió de si el fetus és ja «persona» o si la seva vida és vida humana. Ja hem indicat que aquesta discussió no té una resposta científica uniforme i, probablement, no la tindrà mai. És decisiu que es tracta d'un vivent humà (encara que sigui en la seva expressió ínfima) i que ningú no està autoritzat a disposar segons el seu caprici del cos de l'altre. Aquest mateix principi és el que fa de tota violació un crim i, per això, caldria esperar que fossin precisament les dones, i en concret les feministes, les més sensibles a aquesta manera d'argumentar.
I de tota aquesta argumentació en surt una altra conseqüència que pot ser important de no ometre. La negació dels drets del més dèbil és el que pròpiament constitueix el que acostumem a anomenar «mentalitat de dretes». L'esquerra ha intentat caracteritzar‑se sempre com a defensora dels drets dels més dèbils o indefensos (almenys la que hom anomena «sensibilitat d'esquerres»). Per això cal concloure que la reivindicació d'un dret absolut a l'avortament és, en realitat, una reivindicació de dretes. La lògica que sustenta aquesta reivindicació és la lògica pragmatista de qui només cerca treure's del damunt allò que li fa nosa, sense atendre a l'ètica dels mitjans. Seria la mateixa lògica del governant que té un pres polític en vaga de fam, i que decideix alimentar‑lo a la força (violant probable­ment la seva llibertat) apel·lant al valor de la vida, quan allò que busca és evitar un problema que podria amenaçar la seva permanèn­cia en el poder. I potser aquest mateix governant apel·larà després al valor de la llibertat (oblidant ara el valor de la vida) per a legislar en favor de l'avortament. Si abans no l'importava la vida, tampoc ara no el mou l'amor a la llibertat, sinó l'afany de guanyar vots que el mantinguin en el poder. Aquesta lògica pragmàtica és una lògica «de dretes». L'esquerra, si la fa seva, ha perdut la identitat. Sembla legítim doncs aplicar al nostre tema allò que va escriure Reyes Mate en un altre context: «tal vegada que amb ells no es guanyin les eleccions, però en els drets de les víctimes hi ha la raó de ser de l'esquerra».

diumenge, 4 / octubre / 2009

Giovanni Bernardone, chiamato Francesco

Di questa costa, là dov'ella frange
più sua rattezza, nacque al mondo un sole,...
Però chi d'esso loco fa parole,

non dica Ascesi, chè direbbe corto,
ma Oriente, se proprio dir vuole (Dante Alighieri)

De esa pendiente, allá donde ella rompe
más su inclinación, le nació al mundo un sol,...
Mas quien de ese lugar diga palabras,

no diga Ascesi (Asís), que diría poco,
sino Oriente más bien llamarse quiere.

No quiero acabar este ajetreado domingo sin hacer memoria de aquel a quien hoy hemos recordado: Francisco de Asís. Simplemente termino el día con las palabras del Cántico de las criaturas, texto "fundacional" de la literatura italiana, que Francisco escribió pocos meses antes de morir, muy enfermo y casi totalmente ciego. La hermosa traducción castellana es obra del poeta León Felipe.

Omnipotente, altísimo, bondadoso Señor,
tuyas son la alabanza, la gloria y el honor;
tan sólo tú eres digno de toda bendición,
y nunca es digno el hombre de hacer de ti mención.

Loado seas por toda criatura, mi Señor,
y en especial loado por el hermano sol,
que alumbra, y abre el día, y es bello en su esplendor,
y lleva por los cielos noticia de su autor.

Y por la hermana luna, de blanca luz menor,
y las estrellas claras, que tu poder creó,
tan limpias, tan hermosas, tan vivas como son,
y brillan en los cielos: ¡loado, mi Señor!

Y por la hermana agua, preciosa en su candor,
que es útil, casta, humilde: ¡loado, mi Señor!
Por el hermano fuego, que alumbra al irse el sol,
y es fuerte, hermoso, alegre: ¡loado mi Señor!

Y por la hermana tierra, que es toda bendición,
la hermana madre tierra, que da en toda ocasión
las hierbas y los frutos y flores de color,
y nos sustenta y rige: ¡loado, mi Señor!

Y por los que perdonan y aguantan por tu amor
los males corporales y la tribulación:
¡felices los que sufren en paz con el dolor,
porque les llega el tiempo de la consolación!

Y por la hermana muerte: ¡loado, mi Señor!
Ningún viviente escapa de su persecución;
¡ay si en pecado grave sorprende al pecador!
¡Dichosos los que cumplen la voluntad de Dios!

¡No probarán la muerte de la condenación!
Servidle con ternura y humilde corazón.
Agradeced sus dones, cantad su creación.
Las criaturas todas, load a mi Señor.

"Todo cuanto hay de hermoso en la historia del mundo se ha hecho sin saberlo nosotros por el misterioso acuerdo entre la humilde y ardiente paciencia del hombre y la dulce piedad de Dios" (G. Bernanos)

dijous, 10 / setembre / 2009

La derrota de la racionalidad (2)

Pocos días antes de marchar a Maguncia en febrero titulaba así una entrada. Vuelvo a hacerlo en una segunda parte a la semana de haber vuelto de Polonia. A aquella primera entrada me remito para comprender el sentido de esta segunda. El motivo del viaje era poder compartir y participar de la alegría de la boda de un entrañable amigo: un auténtico privilegio.
Pero seis días por tierras polacas me han dado la oportunidad de conocer Varsovia y Cracovia. Y también pisar la tierra «sagrada» de Auschwitz. Puede extrañar que utilice el término «sagrada». Pero desde el momento en que llegué y entré en el primer campo (Auschwitz I) bajo el tan cínico rótulo Arbeit macht frei (literalmente, el trabajo hace libres) recordé el pasaje del Éxodo en que Moisés ante la zarza ardiente recibe el mandato de Yahvé de quitarse las sandalias porque el suelo que pisa es terreno sagrado (Gn 3, 5). Tanta sangre derramada y tanto sufrimiento me hacían sentir «sagrado» aquel lugar. No me descalcé, pero lo viví como si lo hubiera hecho.
Lo que allí sucedió durante casi cinco años (junto a tantos lugares de Europa) no puede ser abarcado en los límites de las palabras. Hacerlo puede ser un primer paso para intentar comprenderlo; y eso es imposible… e incluso peligroso si la comprensión pretende simplemente reducirlo a una explicación a partir de razones históricas, sociológicas, políticas o de cualquier clase. Auschwitz fue más. Porque el mal tomó tal espesor, tal impenetrabilidad, tal consistencia en aquel lugar que querer encerrar totalmente en palabras lo que Auschwitz supuso me parece hasta cierto punto un sacrilegio, una forma de tranquilizar hipócritamente la conciencia, una forma de ahogar la autoridad moral de las víctimas de la historia. Me sentía incómodo escuchando las explicaciones de la guía (que, aunque eran en inglés, sorprendentemente entendía). Sentirse turista en Auschwitz es una cruel y perversa frivolidad. En varios momentos me aparté del grupo: necesitaba silencio. Incluso alguna fotografía que saqué me pareció una profanación. En el silencio, como el rumor de una caracola al oído, resonaba el grito de tantos cientos de miles de víctimas que allí vivieron el infierno.
Auschwitz es el símbolo de la herida de muerte del mito ilustrado del progreso necesario e indefinido de la humanidad y de su creciente e imparable mejora gracias al desarrollo científico-técnico. Auschwitz nos impone humildad. Comprendo, con ello, la reticencia de gran parte del pensamiento actual a cualquier intento de comprehender la realidad en un sistema cerrado, en una única cosmovisión o gran relato. Entiendo el recelo ante quien se presenta como dueño y señor de la «verdad», sea ésta del tipo que sea (incluso religiosa): demasiadas víctimas a causa de tan solemne palabra.
¿Derrota total del pensamiento? ¿Fin de la historia? ¿Fracaso de la Ilustración y de la Europa «cristiana»?... Y, ¿cómo pensar al hombre después de Auschwitz? Tarea comprometedora y necesaria que no puede dejar de lado lo que expresa la cita de Jorge Santayana, pensador de origen español pero que vivió en EE. UU., escrita a la entrada de uno de los barracones: «Quien olvida su historia está condenado a repetirla». Y es que para pensar al hombre, hay un antes y un después de Auschwitz, piedra de escándalo y categoría hermenéutica necesaria.
Se ha perdido la ingenuidad de ciertas concepciones modernas del hombre y se ha mostrado con toda transparencia su bifrontismo. Tiene razón V. Frankl al afirmar que «la historia nos ha brindado la oportunidad de conocer al hombre mejor que ninguna otra generación; al hombre en estado puro. ¿Quién es, en realidad, el hombre? Es el ser que siempre decide lo que es. Es el ser capaz de inventar las cámaras de gas de Auschwitz, pero también es el ser que entró en ellas con el paso firme, con la cabeza erguida y el Padrenuestro o el Shemá Israel en los labios».
La visita a Auschwitz tuvo un preludio y un epílogo. En Varsovia y con una pequeña guía en francés en las manos (no había en castellano) recorrí durante toda una mañana lo que fue el ghetto judío. No quedó de él (como en general de toda Varsovia) piedra sobre piedra. Y no es simplemente una expresión hecha. Entre tantos edificios que recuerdan la arquitectura característica de los regímenes comunistas, distintos monumentos hacen memoria de lo que allí ocurrió. En Cracovia (ciudad monumental, por otra parte) en el barrio judío de Kazimierz visité una pequeña sinagoga, la de Remuh. Al entrar, se me dio la típica kipá con que me cubrí la cabeza. Alguien, que resultó ser el rabino, al verme rezar, me preguntó si era judío y de dónde venía. Con mi inglés y mi alemán (patética la escena) le dije que era sacerdote católico y venía de España. Después de una breve conversación, me dijo que me llevase como regalo la kipá. Con ella en la cabeza y escuchando dos cantatas (la 140 y la 147) de un gran alemán, Bach, he escrito estas líneas. Y es que, a pesar de todo, es posible la esperanza.

dissabte, 25 / juliol / 2009

Santiago y cierra... ¡curso!

Sí, hui és sant Jaume. És el primer dia que tinc certa sensació que ja és estiu (i no precisament per la calor, que n’havem tingut un bon cabàs... i el que ens espera). Ha estat un mes bastant intens. Va començar el dia 1 amb els exàmens d’ingrés al Col·legi i totes les gestions que he hagut de fer al respecte, els inexcusables tràmits de final de curs (me’n queden els no tan inexcusables; els faré, però, esta setmana que encara és juliol; a l’agost València esdevé en part un desert), i especialment el maleït treball d’investigació. He estat “encastellat” totes estes setmanes, nit i dia. Bé. L’he entregat no gens convençut però m’havia fet la promesa que estigués com estigués l’entregava. I les promeses s’acomplixen. Ja vorem. Ara la defensa al setembre.
Anit, pensant en els “objectius” d’agost, me n’he fet alguns. Com sol passar, no en faré quasi ni la meitat. Bé.
1) Dedicar uns dies senzillament a no fer res. A avorrir-me. I ara que són festes al meu poble, aprofitar-les. ¡Atenció! Potser, fins i tot, anar al concert de la Pantoja. ¡Horror! Però a ma mare li fa certa il·lusió (no ho entenc) i per una mare, ja sabeu.
2) Passar el major temps possible amb la família i fer realitat totes les cites amb amics que he deixat aquest mes de juliol. Açò m’abellix especialment.
3) Aquest mes, la vida absolutament sedentària i l’haver menjat fatal (molts entrepans per no perdre massa temps, qualsevol cosa que tenia a mà) de segur que he augment algun quilo més als que ja portava de més. He de perdre’n dos o tres perquè puga posar-me els pantalons de mudar per l’esdeveniment de l’any (i del segle) que tindrà lloc a finals d’agost a Polònia.
4) Passada almenys un setmana, agafar algun llibre. Abans, ni pensar-ho: pecat mortal. I alguna novel·la, algun assaig que ja fa temps que volia pegar-li mos i potser reelaborar un treball que vaig fer i que no té res a vore amb la tesi (és sobre la interpretació del cristianisme en un gran fenomenòleg de la religió, Mircea Eliade) per publicar-lo a la revista de la Facultat de Teologia. A l’entrada anterior comentava la possibilitat de llegir la nova encíclica. Ho intentaré. No vull que se me malinterprete, però llegir aquest tipus de textos no sol ser gens apassionant: és com llegir una novel.la que en coneixes totalment l’argument i com acaba. Diuen que té els seus punts interessants. No crec, però, que s’haja descobert un nou continent.
5) A vore si puc traure algun dia per anar al Desert de les Palmes, com ho he fet altres anys. Ho veig difícil, però a vore si pot ser.
6) Tindre present algú que altre que continua tancat i empresonat necessàriament amb llibres, papers, números, i altres mals de cap. Solidari, sempre.
Bé, ja en tinc massa. Segurament, no en faré gairebé cap (l’últim, per suposat, que el faré). Ara, per intentar-ho que no quede.

dilluns, 13 / juliol / 2009

Valdrá la pena leer la nueva encíclica

Iba a acostarme. Antes de hacerlo he querido "hojear" algún periódico y alguna página que sigo de vez en cuando. En esta última, en un artículo, se invitaba a leer lo que os adjunto. No tengo ahora tiempo de leer la nueva encíclica de Benedicto XVI Caritas in veritate; lo haré, si puede ser, a finales de mes. Pero ya tengo algún motivo más para pensar que valdrá la pena. Comprobadlo vosotros mismos.

Editorial de "El País"
Editorial de "Libertad digital"
Artículo de "Libertad digital"

dimecres, 10 / juny / 2009

Una gran pèrdua per al Grau

Acabe d’assabentar-me que l’Arquebisbe ha nomenat hui vicari general de la diòcesi a Vicent Fontestad. Tot i sabent que és ja tard, li he telefonat immediatament i hem estat parlant. No puc negar l’alegria que sentia si açò s’interpreta com a un reconeixement a una gran persona i a un excel·lent sacerdot. No obstant això, no puc tampoc amagar la tristor perquè el Grau de Gandia i concretament la sempre recordada i enyorada parròquia de Sant Nicolau el perd.
Vicent i jo varem iniciar junts, un gèlid catorze de gener de 2001 (casualment, festa de Sant Joan de Ribera), la tasca pastoral en terres gandianes: ell com a rector, jo com a vicari. Varem treballar braç a braç cada dia compartint il·lusions, dificultats, projectes, desenganys. Més enllà de les nostres xicotetes diferències d'opinió davant certes qüestions, en ell vaig trobar sempre un company fidel i un amic entranyable. Anar-me’n del Grau, entre altres coses, va suposar deixar de gaudir de l’ensenyament quotidià de tantes lliçons d’humanitat, de senzillesa, de saviesa cristiana. No exagere: no li estaré mai suficientment agraït per tot allò que d’ell vaig aprendre. Ara és ell qui se n’anirà del Grau.
Parlant amb ell m’ha vingut a la memòria els mesos anteriors a la meua marxa en gener de 2005. Ja en juny i juliol de 2004 corrien rumors que podia anar-se'n perquè se suposava volien fer-lo bisbe auxiliar (la premsa se’n feu ressò en més d’una ocasió). Molta gent del Grau comentava que no eren en absolut bones notícies i que si ell se n’anava, que almenys no me n’anàs jo també. En arribar novembre tot va canviar de cap a peus; era jo qui em veia empentat a anar-me’n i ell s'hi quedava sent el que volia ser: senzillament, rector de la parròquia. Sé que ara no haurà sabut dir que no pel seu profund sentit eclesial i que «patirà» exercint el nou càrrec perquè és, com se sol dir en valencià pla, “un home bo”, atent sempre a les necessitats i les preocupacions dels altres: i la resta no som ni de bon tros tan bons com ho és ell. Per això, vagen des d’ací els meus millors desitjos i que estes paraules servisquen per retre-li el meu insignificant homenatge. Gràcies, Vicent.

divendres, 5 / juny / 2009

Motius de reconciliació

Hi ha setmanes que, quan acaben, un ha de fer un acte de reconciliació amb sí mateix i amb les tasques quotidianes. Aquesta que està arribant al seu terme n’és una i ben representativa. No m’he pogut asseure a la taula del treball del doctorat fins ara i hi ha hagut moments d’autèntic cabreig i desànim. No cal que diga que m’he passat els dies amb qüestions de maleïts papers de Protectorat de Fundacions, de Diputació, de Bancaixa, de diners en general, amb reunions de Facultat, ocupacions diverses i “imprescindibles”..., a banda d’uns dolors de lumbago que em recorden que ja fa més de vint anys que tinc vint anys. No obstant això, tinc motius per a la reconciliació i més. Si Déu vol, demà faig dèsset anys des que vaig rebre l’ordenació sacerdotal i ho celebraré d’una manera entranyable. El Col·legi de les Religioses Trinitàries del qual vaig ser alumne de xicotet (també els meus germans, ma mare, la meua àvia que Déu tindrà amb tota certesa en la glòria i si tot va bé també ho serà la meua nebodeta) celebra demà el seu 75é aniversari. Presidirà l’Eucaristia D. Rafael Sanus, bisbe auxiliar emèrit, persona per la qual sent una especial estima i de mà del qual (caldria dir de mans, però només en té una) un llunyà sis de juny de 1992 vaig rebre l’orde sacerdotal. Des d’aquell dia, cada sis de juny done gràcies a Déu per ser allò que sóc i per allò que deixe que Déu faça en mi, per mi i mitjançant la meua persona. Demà no en serà l’excepció: crec que motius en tinc. Com cada any em repetiré les paraules d’un fragment d’una carta de sant Pau que vaig escollir com a lema: «Done gràcies a Jesucrist, Senyor nostre, que em va fer capaç, es va fiar de mi i em va confiar aquest ministeri» (1Tm 1,12). Gràcies.

dimecres, 13 / maig / 2009

¿Complex d’inferioritat? No, gràcies

Senzillament, trist. Hom esperava que hui a Mestalla part de les aficions del Barça i de l’Athètic xiularen quan aparegués el Rei i sonàs l’himne nacional. Hi ha gent per a tot. Tindran les seues raons; sincerament, però, no les compartisc. Cadascú té els seus problemes i eixe, jo personalment, no el tinc. Mai no he entés per què no puc sentir-me i dir-me a un mateix temps valencià i espanyol (i torrentí, per suposat) i que amb això no vaig en contra del principi de no-contradicció. Què t’agrada més, la paella o l’arròs al forn? Tots dos menjars. No, si t’agrada un és impossible que t’agrade l’altre. Què ets, gros o alt? Més prim que baixet? No tinc cap complex de dir que sóc espanyol i valencià (i torrentí, no cal dir-ho més). I ningú no em va a crear un complex d’una qüestió que em sembla senzillament irracional. De seguida, l’etiqueta: que si em sent espanyol és que sóc «nacionalista espanyolista» i no sóc valencià «autèntic». Què collons! Tot açò ve perquè la Televisió espanyola, a l’hora que sonava l’himne nacional, potser per por als xiulits, l’ha ignorat connectant amb les aficions d'ambdós equips. Vergonyós. Per la meua banda, vull compensar eixa covardia, eixe complex d’inferioritat, adjuntant la marxa reial, un dels himnes nacionals més antics d’Europa. Si algú no el vol sentir, simplement que no punxe els vincles. I bé, ja n’hi ha prou que esta nit vull fer faena, que n’he tinc un bon grapat.

dissabte, 2 / maig / 2009

¿Gandia «versus» Burjassot?

És tard, però estic desvetlat. Acabe de vindre de la boda d’uns amics. A més d’haver pogut compartir amb ells aquest dia tan important, d’haver-m’ho passat tan bé –tot cal dir-ho–, ha estat una ocasió d’haver tornat a posar els peus en eixa beneïda terra que és la Safor. Tant a l’hora d’anar a l’hotel de la platja on ha tingut lloc el convit des de La Font on ha estat la celebració com a l’hora de tornar cap a casa, no he pogut evitar passar pels carrers del Grau i detindre’m un poc davant l’església de Sant Nicolau. Un poc de nostàlgia m’ha envaït. Durant el viatge de tornada he estat pensant tot el que ha suposat per mi eixos quatre anys que hi vaig viure, la il·lusió amb què vaig afrontar tants de reptes pastorals, el treball de cada dia i de cada estació de l’any, tanta gent senzilla que, tot i no ser massa «religiosa», em va acollir perquè em sentís com a casa. Eixa nostàlgia era més bé una remembrança d’una veritat: no puc deixar de ser sacerdot a peu de carrer.
Quan vaig rebre l’ordenació sacerdotal, el rector de la meua parròquia –un home savi i sant com a pocs i que em coneix molt bé– em va fer una profecia un tant enigmàtica: «José Vicente, patiràs». «Per què?» li vaig dir. Em va respondre: «arribarà un dia en què hauràs de triar o bé triaran per tu». No puc negar que l’àmbit de l’estudi i la investigació en el camp de la filosofia i de les qüestions frontereres entre aquesta i la teologia m’apassiona. El meu rector tenia raó i la profecia s’acompleix. Per això, el títol d’aquesta entrada. Dues formes d’exercir el ministeri lluiten en mi i hi ha dies que la lluita deixa alguna xicoteta ferida. I estic convençut que dita lluita la portaré a les esquenes potser tota la vida.
Pel que fa a aquesta època és la segona dimensió la que em correspon. No perdem, doncs, massa el temps. I hui, per suposat, un entranyable record per a la gent del Grau (i també a Marta i Emili)

diumenge, 26 / abril / 2009

Propòsits i intuïcions

El temps passat a Alemanya m’ha marcat un abans i un després en dues actituds; una, fruit d’un propòsit o d’una meta que m’havia marcat explícitament: el treball personal respecte de la tesi doctoral; l’altra, una intuïció que pressentia o sospitava en vespres d’anar-me’n (testimoni n’és l’última part d’una entrada anterior, «Ja ha passat un quadrimestre»), que hi anava prenent cos, línia i carn setmana rere setmana i que he vist, només posar peu en Burjassot, que no era només una ingènua intuïció o una sospita simplement passatgera: el Col·legi Major i jo, jo i el Col·legi Major.
Mai no havia estat tant de temps desconnectat del treball pastoral que m’havia estat encomanat (ni els tres primers anys de Burjassot, ni l’any del servei militar, ni els tres anys i mig de Roma, ni els quatre del Grau de Gandia). Aquest temps germànic ha estat una autèntica benedicció: m’he endinsat en el treball intel·lectual com no ho feia des del temps dels estudis de Teologia al Col·legi del Patriarca o de Filosofia a Roma. I alhora he començat a albirar la meua estada al Col·legi amb distints ulls, des d'una nova perspectiva, no sé com dir-ho... Un sentiment difús i borrós, que m’acompanyava ja feia bastant de temps i que creixia a mesura que s’acostava el moment de pujar a l’avió, ha anat estos dos mesos a poc a poc desfullant-se per fer aguaitar el nucli de certesa, de claror, de realitat que amaga tot sentiment quan és més o menys imprecís. Deixem-ho així...
Una de les raons que m’oferien per convéncer-me de «tornar a Burjassot» era que així tindria més temps per poder fer la tesi (que, per cert, és més bé un encàrrec de la Facultat de Teologia, que malgrat tot tant estime, que una autèntica il·lusió meua). ¿No serà que «Col·legi» i «tesi» estaran íntimament lligats? ¿O no serà que caldrà ara també canviar l’ordre dels factors? Així: «tesi» i «Col·legi». Potser serà per això que, després de l’equador alemany i, com que ja ho avançava en certa manera en aquella anterior entrada del blog, em sembla que comença una etapa en què seran més els dies que compte el temps que em resta ací que el que ja hi porte... i que siga el rellotge de la tesi el qui vaja marcant els dies, els mesos...
Comentava dues entrades abans l’experiència del Dijous Sant d’enguany. Dia que passa em reafirme més en allò que deia. No puc deixar de ser qui sóc i de ser allò que sóc. Potser, però, calga afegir ara, no sense certa tristor, el que Jesús també deia en aquell mateix passatge evangèlic a Pere, que no comprenia el que estava fent Jesús: «Ara no entens açò que faig; ho entendràs més avant» (Jn 13,7). Al cap i a la fi, és veritat que també cada dia que passa tinc més motius per estar més convençut que «només hi ha una cosa important».




dimecres, 15 / abril / 2009

Ja estem d'obres

Encara que varen posar les bastides la setmana passada, hui ja han començat l'obra. Després de mil i un paper (encara en queden uns altres tants) i d'esperar la concessió de l'ajuda per part de la Diputació (Santi també ho ha hagut de patir), ja ha arribat l'hora d'arreglar el tros de la cornisa i de la canal que, dia que passava, estava pitjor. Espere que tot vaja bé. Senzillament, per a qui tinga curiositat, penge unes fotos.



dissabte, 11 / abril / 2009

Lavar los pies

Ya estoy de nuevo en Valencia. Concretamente ahora en Burjassot, en el Colegio, que vuelve a albergarme entre sus muros y a recordarme que vuelvo a lo de siempre. Llegué miércoles entrada la madrugada, justo para poder celebrar el Triduo Pascual con mi comunidad cristiana de La Asunción de Ntra. Sra. de Torrent. Escribo esto sábado por la tarde en que la Iglesia aguarda esperanzada la resurrección de su Señor. Comentaba en una entrada anterior que no me apetecía volver al Colegio, y no por los colegiales, sino por retomar el ritmo de esta institución en que no hay día que no te dé alguna sorpresa (por cierto, muchísimas gracias, Santi). Pero la celebración del Jueves Santo, aunque no me quitó las pocas ganas, me hizo renovar el sentido de todo ello.
La lectura evangélica de ese día es el relato del lavatorio de los pies: «Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. Estaban cenando,… se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos…» (Jn 13,1-5). Es tradición representar simbólicamente dicho gesto en la celebración. Quien la preside lava los pies, los seca y los besa a doce personas: este año en mi comunidad miembros del área de Caritas, de la del centro de día del inmigrante, del área de atención y acogida a estos hermanos nuestros y que atienden varios pisos alquilados, del área de pastoral con los presos de Torrent en la cárcel de Picassent... Como súbitamente, vi en cada uno de ellos a Mario y Pablo, a Marcos, Iñaki, Marc y Robert, a José Alfonso, Ángel, Jaume y Omar, a Damián, Álvaro y Vicent, a Juan Alberto, Pablo, Juan Diego, Jorge y Enrique. Como todos los años el Jueves Santo, pero esta vez con un tono especial, fue la «renovación» de aquello que tuvo lugar en mí aquel lejano, y a un tiempo cercano, seis de junio de 1992 en que recibí el orden sacerdotal. Ya digo: las pocas ganas siguen siendo las mismas. Ahora me corresponde, entre otras cosas, volver a las facturas, a las cuentas, a algún que otro cabreo, a los papeles, a alguna que otra noche en que cuesta conciliar el sueño por tantas cosas…, pero también intentar hacer de ello pobre testimonio de que creo en un Señor que lo hizo con los suyos y que se entregó hasta el extremo. Esta noche, junto con todos los cristianos del mundo, cantaré el Aleluya pascual porque sigue vivo y lavándome los pies.

dimarts, 7 / abril / 2009

Frohe Ostern! Bona Pasqua!

L’arribada de Pasqua és sempre per a mi una especial ocasió per reviure i retornar una volta més a l’essencial de la fe cristiana, que considere el millor regal que he rebut. Creure i celebrar que Jesús ha ressuscitat, que viu, és el segell que autentifica les seues paraules i les seues obres. La carn de l’home és carn de Déu. El missatge de la Pasqua és un absolut sí a la vida.
Quan reviscole, però, en mi eixe goig íntim i alhora de tota la comunitat cristiana pense a voltes què ocorre que l’Església en la societat espanyola no transparenta eixa joia pasqual. La culpa “la tenen els mitjans de comunicacions i llurs interessos”, “el laïcisme bel·ligerant del govern”, “els corrents secularitzadors i ateus”... Sense menysvalorar la part de raó que puguen tindre estes afirmacions, l’arrel profunda de la qüestió no s’hi troba: és voler “tirar balons fora”. Costa desprendre’s d’una concepció eclesial passada en què societat i església es confonien i aquesta tenia una bona part del poder diguem-ne civil o secular i retornar a la concepció evangèlica del llevat (el “rent” es diu al meu poble, levadura en castellà) en la massa o del gra de mostassa, de la sal de la terra i tantes altres.
I a dintre de l’Església les coses no pinten millor. Entre altres qüestions, crec que hi ha una desmesurada concepció de l’àmbit propi del poder (o millor, de la potestat) i una autèntica manca d’esperit de comunió i corresponsabilitat. “L’Església no és una democràcia”. A vore. En la democràcia la potestat i la sobirania pertany a tot el poble que la delega puntualment en els representants elegits per sufragi universal (que algú em corregisca si no és correcta esta afirmació); a l’Església, en canvi, la potestat es servei, es rep com a ministeri ordenat i que per la tradició apostòlica es remunta al mateix Crist (no només, diguem-ho així, en sentit diacrònic sinó també sincrònic). Ara bé, assentada esta afirmació, d’ella no es deduïx necessàriament com s’ha dur a terme (una altra qüestió és com s’elegix qui ha de exercir-la; no hi entre; per ara).
Per qui coneix el Col·legi Major del què sóc director, es pot considerar una situació semblant (no exactament igual). Jo he rebut la potestat de govern del Patronat de la Fundació (no m’han triat els col·legials). Ara bé, com la pose en pràctica és una altra qüestió: tinc present el parer dels estudiants? Considere important el diàleg autèntic? Sé escoltar, rectificar si veig que m’he equivocat i respectar cadascú d’ells? No ho sé. Almenys, ho intente. Si no m’equivoque, ja des del Dret romà es distingeix entre potestas i auctoritas: la primera, la reps; la segona, te l’has de guanyar. I això es fonamental.
Per baixar a allò que m’és més proper, qui coneixem un poc la desil·lusionant situació real (no la que es veu a voltes des de fora) de la diòcesi de València (gràcies al Col·legi i per convicció personal, visc lluny dels àmbits clericals), sabem que és ben trista. Un company em va dir fa temps que li costa definir-se i dir-se sacerdot “de l’Església”; prefereix, per salut espiritual, vore’s com a sacerdot de Jesucrist “en l’Església i en la societat”. Estic d’acord. I no vol dir això reprendre la falsa i distorsionant disjunció “Jesús sí; Església, no”: no té cap trellat.
Bé, ja n’hi ha prou. Hui és el darrer dia sencer que passe a Magúncia. Ací ja es respira Pasqua. La sobtada arribada de la primavera amb un estupend oratge, els carrers adornats amb grans i florits ous de Pasqua, les salutacions de la gent quan s’acomiada desitjant-se Frohe Ostern!, ¡Bona Pasqua! o les botigues que venen felicitacions com nosaltres fem en Nadal, les paradetes de flors a les places parlen d’un esperit festiu plenament pasqual. Entre nosaltres aquestos dies de Setmana Santa, als carrers, es viuen d’altra manera. Les nostres processons reflecteixen de maneres distintes més bé el característic tragicisme hispànic que tan bé va descriure Unamuno: des de les “saetes” i el recarregament barroc andalús dels passos a la sobrietat castellana, les vestimentes dels confrares, el so dels tambors i les cornetes... Potser l’esperit un tant frívol i “coent” d’algunes de les nostres ens allunya d’aquella actitud vital. No obstant això, tinc ganes de vore-les al meu poble. Objectivament són les millors del món. És veritat. Qui no s’ho crega, que vinga que el convide.

diumenge, 5 / abril / 2009

Una jornada de descans

Com que ja em queden pocs dies d’estar per ací, hui Diumenge de Rams me l’he pres de vacances. Ja ahir de vesprada vaig assistir a un concert en la Catedral; l’obra, un Via-Crucis (der Kreuzweg) d’un autor maguntí contemporani. Certament exquisit: orgue, cor, trompetes, percussió i, fins i tot, ballarins. Cada estació era diferent i el conjunt realment bo. Hui, de matí, he participat a l’Eucaristia en el Diumenge de Passió (conegut popularment com a Diumenge de Rams). Ha començat amb la pregària de terça en gregorià i en llatí; després, en eixir a la plaça un munt sorprenent de jóvens (potser perquè hui se celebra també la jornada mundial de la joventut) amb rams, que simulaven d’olivera però que no ho eren (no n’hi ha d’oliveres per ací). L’Eucaristia, com sempre, exquisidament celebrada. És significatiu: cants en llatí i en alemany, un impressionant cor catedralici, peces de Palestrina i altres compositors clàssics i especialment, la lectura de la Passió intercalant de tant en tant fragments adients de cantates de Bach. I tots participant, sense presses, gaudint de la celebració i han estat quasi dues hores. Som ben diferents. Fa uns moments que acabe de vindre de sentir Les set últimes paraules de Jesús en la creu de Joseph Haydn a l’església dels carmelitans (dos violins, viola i violoncello). ¡Què he de dir! És una de les peces que sent sempre en estos dies, vespres de Divendres Sant i Pasqua. Cada temps de l’any escolte tranquil·la i meditativament des de ja fa molts anys obres concretes de la música clàssica. No és moment de fer el recompte. Com sempre dic, ho deixe per millor ocasió. No sóc un entés, però m’ajuda a endinsar-me en el temps que visc. Les set paraules a la creu són un resum de l’actitud de Jesús amb sí mateix, amb els altres i amb Déu Pare. No he pogut evitar eixir pensant aquella dita del filòsof i científic Blaise Pascal: «Le Christ sera en agonie jusqu'à la fin du monde. Il ne faut pas dormir pendant ce temps» (Crist estarà en agonia fins a la fi del món. Cal, doncs, no dormir durant aquest temps). Un record i un compromís per tanta gent i tants pobles crucificats: cal no adormir-se, estar despert, en vetla, espabilat, per comprometre's cada dia més per la justícia.
Com que he cregut convenient avançar la tornada (per raons personals d’amistat), cada dia que passa més ganes tinc de vore la família i els amics (especialment un, per donar-li una forta abraçada). He de confessar, però, que no en tinc tantes de tornar al Col·legi. I no pels col·legials, sinó per reprendre la vida quotidiana d’una institució que estime però que, encara que no ho semble, du més d’un dolor de cap i que cada dia et té reservada una sorpresa.
Ara bé, Magúncia m’ha aportat una cosa per la qual estic agraït: l’haver représ un ritme d’estudi i de treball filosòfic que mai no hauria d’haver perdut tant i espere que, amb les limitacions inevitables, no perdre massa d’ara endavant. Almenys, que el propòsit comence sent ferm