dissabte 13 de març de 2010

Un gran hombre, un gran escritor, un gran cristiano

Todos hablan hoy de él. Incluso consiguió que ayer en el Telediario el Real Madrid (y con él Kaká, Cristiano Ronaldo y Pellegrini) dejase de ser su principal noticia. Me ha dado la oportunidad de tener una buena forma de recuperar el vicio de escribir en este olvidado blog. Escribir y leer. A él le debo el gusto, el placer de leer, y de hacerlo en mi también estimada lengua castellana. Conservo en mi casa en una de tantas estanterías en que se acumulan libros y, con ellos, mi pequeña e insignificante historia una manoseada novela: “El camino”. Con los recuerdos de Daniel el Mochuelo la víspera de partir hacia la capital, empecé a disfrutar auténticamente de la lectura. La he regalado decenas de veces. Y la he vuelto a leer en alguna ocasión para recordar cómo gocé leyéndola la primera vez. Y es que siempre hay una primera vez… En su primera página un número: 1979. Doce años. Séptimo de EGB.
Hace pocos días hice una limpieza de libros de la estantería que está delante de la mesa de mi despacho: libros hacia Torrent, otros aquí porque constituyen el mundo de mi espíritu. En uno de sus apartados estos libros: “Don Quijote de la Mancha”, una edición crítica de la poesía de Fray Luis de León, el volumen de las obras de San Juan de la Cruz, tres obritas de José Jiménez Lozano, otro recio castellano… y tres obras de nuestro difunto, “Cinco horas con Mario”, “La hoja roja” y “El príncipe destronado”.
Ya lo decía en otra entrada. En España, el pensamiento abstracto no ha dado demasiados frutos. En vano esperaba Zubiri que España, país de la luz y de la melancolía, se decidiese alguna vez a elevarse a conceptos metafísicos. Tarea inútil. Cuando el sol quema tanto, cuesta ponerse a pensar. Mejor dar rienda suelta a la imaginación y a la fantasía. Y en literatura pocos nos ganan. A través de cada uno de los personajes de sus novelas hablan hombres que piensan, viven, sufren, aman, gozan y… mueren. Descanse, pues, en paz.

2 comentaris:

Jesús Párraga ha dit...

El alma nos es dada por Dios pero la van llenando y modelando también las palabras que leemos.El primer libro que leí de Delibes fue "Parábola del náufrago" y apenas me faltan un par de novelas para completar toda su novelística. Creo que ha sido el único escritor de mi adolescencia que no he "traicionado"... junto a Ignacio Aldecoa, otro gran hombre, gran escritor, gran cristiano.



Descanse en paz en tierra castellana,
orilla del camino oscurecido,
la sombra del ciprés, desarraigada.

Alvagó ha dit...

Reconozco, con vergüenza, que sólo leí un libro de Delibes (El camino) y otro que escribió con su hijo sobre ecología. Suficiente para llegar a apreciar mucho a este hombre que, por cierto, estuvo en la Universidad de Maryland durante algún tiempo. Estoy orgulloso de estar en un sitio que conoció a gente como Juan Ramón Jiménez o Delibes.
Nos quedan sus libros. Espero saldar cuanto antes la deuda que tengo con él.